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miércoles, 21 de enero de 2015

CHENILLE

La tela de chenille se fabrica tejiendo una urdimbre de hilos. Se hace con lana, algodón o seda, tiene una textura parecida a la piel y el producto final se parece al terciopelo. Es suave y visualmente atractiva, haciéndola la preferida de los diseñadores de telas. El pelo de la tela no es plano; en cambio, absorbe la luz y la refleja en varios grados. Esto produce un efecto degradé y moteado, como se describe en la terminología textil. Un efecto similar puede encontrarse en la mayoría de los artículos de chenille.

El chenille, el nombre francés de una oruga, se refiere a una clase de tela o hilo de colores. El chenille es una mezcla de algodón, acrílico, rayón y olefina. A menudo las telas toman su nombre de las fibras que se usan para hacerlas y el chenille no es la excepción. Los historiadores textiles creen que el chenille existe desde el siglo XVIII. Era la principal elección para cubrecamas, mantas y alfombras. La producción comercial en la década del 70 llevó a su utilización en vestimenta. La Asociación Internacional de Fabricantes de Chenille se formó en la década de 1990 para mejorar el proceso de fabricación de este material.